Hola Salud Mental Comunitaria: ¿Qué intervenciones? ¿Qué modelos?

Barcelona, 23 de noviembre de 2018

Organiza:
Asociación Catalana de Profesionales de la Salud Mental (AEN-Catalunya)
Fundació Congrés Català de Salut Mental (FCCSM)

 

Documento de síntesis y conclusiones

 

El pasado viernes 23 de noviembre, se celebró en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, la novena edición de la jornada “La red a debate”, con el título “Salud mental y comunidad: ¿Qué intervenciones? ¿Qué modelos? Reflexiones sobre la vitalidad de la red”. Organizada por la Fundació Congrés Català de Salut Mental (FCCSM) y la Associació Catalana de Professionals de Salut Mental (ACPSM– AEN Catalunya), contó con un amplio nivel de participación de profesionales provenientes de diversos recursos asistenciales y comunitarios de la red.

La jornada —aprovechando que el actual Plan de Salud de la Generalitat de Cataluña 2016-2020 reconoce la salud mental como una prioridad y parte de una concepción integral de la salud con un modelo de base comunitaria— tenía como objetivos profundizar en el concepto de salud mental comunitaria y presentar diferentes experiencias desde este modelo.

En la mesa inaugural, los presidentes de la ACPSM y de la FCCSM, Daniel Cruz y Josep Vilajoana, introdujeron algunos de los interrogantes que desde la organización nos planteábamos: ¿podemos considerar comunitario las visitas a domicilio o incluir a las personas cercanas al paciente en el abordaje terapéutico?

¿Es posible incluir siempre en el tratamiento en salud mental a actores de otros ámbitos ajenos al mundo sanitario, como enseñanza, asuntos sociales, vivienda, trabajo, justicia, para ampliar el marco de acción? ¿En qué medida se debe incluir el rol de los usuarios y familiares en la organización de la atención asistencial para que se considere acción comunitaria? ¿Qué condiciones de la organización asistencial se necesitan para poder hacer un abordaje de calidad y ético? Si debemos trabajar de manera interdisciplinaria más que multidisciplinaria, ¿puede ser que también debamos plantearnos trabajar con la comunidad más que en la comunidad? Si esto supone afrontar situaciones nuevas, salir de nuestros despachos y de nuestras zonas de confort, aprender de las miradas e intervenciones de los demás para poder construir nuevas intervenciones, ¿estamos los profesionales suficientemente preparados culturalmente y suficientemente formados para transitar este camino?”

En la sesión inaugural, Pilar Solanes, Jefa del Departamento de Salud del Ayuntamiento de Barcelona, en representación de la comisionada de salud del Ayuntamiento de Barcelona Gemma Tarafa, insistió en que el Plan de Salud debe ser el marco para articular la salud mental con otras redes y remarcó que hay que apostar por la promoción y la prevención para poder avanzar.

 

Resumen de la Tabla 1:

“Salud mental y comunidad: bases conceptuales, Moderada por Lluís Albaigès, la mesa redonda contó con la participación de Marcel Cano, catedrático de Ética en la Universidad de Barcelona y de Bioética en la Universidad de Victoria, y Claudi Camps, subdirector de la Red de Salud Mental y Adicciones de Girona y comarcas. Claudi Camps, quien dejó claro su compromiso con las personas que padecen enfermedades mentales graves —destacando especialmente sus esfuerzos por reducir las estancias hospitalarias prolongadas—, planteó cuestiones como la correlación entre la precariedad y la salud mental, y la importancia de garantizar la igualdad de derechos en todas las comunidades, así como la necesidad de desplegar recursos comunitarios que promuevan tanto el acceso a intervenciones psicoterapéuticas como a la rehabilitación psicosocial, incluido el acceso a la vivienda y al trabajo digno, especialmente cuando la situación psicosocial es el desencadenante. Marcel Cano, por su parte, subrayó que la salida a la comunidad no debe ser únicamente en un sentido asistencial, sino también con el objetivo de incluir la diversidad y las diferentes visiones de lo que es la salud, con una perspectiva más intercultural.

Entre muchos otros temas, se habló de cómo se aborda la salud mental desde la atención primaria, el desequilibrio de recursos entre la atención primaria y la hospitalaria, la formación de los futuros médicos en relación a los trastornos mentales, el papel de las asociaciones de familiares o el apoyo a los equipos asistenciales para que puedan trabajar de manera saludable.

 

Resumen de la Tabla 2:

“Presentación y análisis de experiencias, moderado por Mercè Teixidó, se presentaron diferentes experiencias de trabajo en el territorio. En concreto, Mark Dangerfield presentó el proyecto del Equipo de Intervención Domiciliaria de la Fundación Vidal i Barraquer, que consiste en llevar a cabo intervenciones a domicilio para llegar a aquellos adolescentes en situación de alto riesgo que no están vinculados a la red; José Ramón Ubieto explicó el programa Interxarxes desarrollado en el barrio del Guinardó; María Martínez describió el proyecto “Néixer i créixer al barri Roquetes”, que coordina todos los servicios del barrio destinados a apoyar la crianza y a las familias en general y se entiende como un proyecto de promoción, prevención y atención de la salud mental en la primera infancia; Y, por último, para concluir, Clara Santamaría comentó un proyecto comunitario promovido por la Fundación Tot Raval, que implica la cooperación entre los diversos agentes que influyen en la salud mental en el barrio del Raval. Las intervenciones despertaron un gran interés, y se destacó que, para su implementación, el trabajo comunitario requiere compromiso, sostenibilidad, adaptación cultural y un cuestionamiento reflexivo sobre si nuestras intervenciones fomentan la dependencia del sistema sanitario o están orientadas a fortalecer la capacidad de la comunidad.

La jornada la cerraron José M. López y Myriam Garcia en representación de las dos entidades organizadoras.

A modo de síntesis, podemos concluir:

  • La prevención y promoción de la salud pone el foco más en la prevención del trastorno que en su tratamiento una vez diagnosticado, es una tarea fundamental en una perspectiva comunitaria de salud en la que es necesario implicar los ámbitos sociales normalizados para que familias, escuela, mundo laboral, asociaciones, justicia, administraciones, medios de comunicación y otros sean agentes de salud dentro de la comunidad.
  • La perspectiva comunitaria en salud supera el modelo biomédico e incluye otros actores distintos a los tradicionales y que pertenecen a áreas diversas como asuntos sociales, vivienda, trabajo, educación, cultura, economía o seguridad, entre otras, posibilitando intervenciones en el contexto de vida del paciente.
  • La coordinación entre las diferentes áreas que participan en una perspectiva comunitaria de la atención en salud mental requiere de la reorganización de los tiempos, espacios y formas de trabajo tradicionales.
  • Existe una heterogeneidad muy grande en las maneras de concebir la salud mental comunitaria dentro de la red; es necesario incorporar espacios reflexivos para valorar la conveniencia de iniciar/mantener las intervenciones emprendidas.
  • Se requiere una formación específica de los profesionales que incluya aspectos que excedan un modelo puramente biomédico, más centrado en señalar el déficit y abordarlo desde una vertiente restringida a las causas fisiopatológicas, fomentando desde la diferencia la capacitación y el apoyo de las personas diagnosticadas.
  • Se podría proponer una reorganización de los presupuestos orientando una mayor inversión en la creación y dotación de dispositivos comunitarios que trabajen en la perspectiva ya mencionada, más que en el mantenimiento de camas hospitalarias de larga estancia.
  • También se debe cuidar la salud de los profesionales en los procesos de reorganización que implica este cambio de perspectiva en la atención a la salud mental.
  • Las dinámicas de trabajo en salud mental comunitaria que se han desarrollado desde los equipos asistenciales tienen un buen rendimiento en cuanto a la reinserción y rehabilitación de pacientes con trastornos mentales severos. Tanto estos equipos como las asociaciones de familiares y de personas en primera persona también están realizando una labor importante en el ámbito comunitario, que es necesario articular y coordinar bien con los equipos asistenciales.

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