Te agradezco Clusa

Este agosto nos dejó el Doctor Josep Clusa Matinero, el Pep para much@s.

Psiquiatra Psicoanalista, algunos del Arxiu lo conocisteis el día de la Presentación del Memorial del Mental El 28 de febrero de este año.

Esta noticia me generó el sentimiento de haberme quedado, una vez más, huérfana. No obstante, había estado a su lado desde 1972, año en el que entro a trabajar en el Mental en una sección de mujeres cercana a la suya, hasta su jubilación.

Como siempre nos sucede, me quedaron muchas cosas sin decirte (tuvimos la suerte de vernos personalmente antes de agosto para demostrarnos una vez más nuestro aprecio), por lo que aprovecho este espacio para comunicarlas.

Te agradezco Pep que nos hayas acompañado en una de las etapas más difíciles que vivimos, la del Desmantelamiento del Mental de la Santa Creu perteneciente al Hospital de Sant Pau. Como nosotr@s, tomaste la decisión de defender el Proyecto de Cambio y continuidad que aglutinaba camas psiquiátricas con servicios comunitarios y un hospital para el barrio.

Te agradezco tu fuerza y entusiasmo por perseguir tus sueños y no parar hasta conseguirlos. (tu insistencia era bien conocida por las autoridades tanto de Sant Pau, como de la Diputación y de la Generalitat). Querías en el barrio unos Servicios Psiquiátricos Integrados: Centro de Día, Club, Centro Especial de Trabajo, Pisos con soporte y Residencia Psiquiátrica. Y, ¡¡Lo conseguimos!! Mas, perdimos las camas.

Te agradezco tu amor por lo grupal. Siempre fuiste un generador de grupos: el del equipo, el de sala, el del Departamento de Mujeres, el Interdepartamental, el de supervisión, el terapéutico… Además, impulsaste la Asociación de Enfermos Mentales y la de Familiares de Salud Mental.

Tu invitación a que fuéramos activos en ellos, a dar espacio a nuestras palabras, aunque más de una vez estas se volvieran contra ti.

 Te agradezco que nos enseñaras a escuchar y a escucharnos., incluido lo inconsciente, individual, grupal e institucional. A buscar el diálogo entre tendencias personales, políticas y psiquiátricas aunque a veces, asumiendo con orgullo tu poder, tiraras solo adelante.

Que fueras cercano tanto laboral como asistencialmenteen el momento en que no teníamos una resonancia tuya, qué difícil nos resultaba digerirlo. Que, ya jubilado, siguieras como algo trascendente nuestros encuentros potenciando algo tan importante para ti, el vínculo afectivo de nuestro grupo.

Y, para terminar (esto podría ser interminable) agradecer que acogieras con entusiasmo el proyecto de recoger nuestra historia asistencial vivida (¡Nos dejaste tan pronto! Ni siquiera tuviste tiempo para seleccionar tu documentación y pasarla al archivo y registrarla) Esperamos que el vínculo entre los que quedamos nos posibilite continuar y llene esta soledad.

Mercedes Hidalgo Rebollo
Septiembre de 2013