El pasado 22 de agosto, de forma prematura y totalmente inesperada, nos dejó el amigo, compañero y presidente de la Fundació Congrés Català de Salut Mental, Josep Clusa.

En Pep, como le llamábamos los amigos, nos ha dejado un gran vacío y que tendremos que llenar con todo aquello que él nos ha ofrecido a lo largo de toda su vida.
Pep Clusa, psiquiatra, psicoanalista y, sobre todo, profesional de la salud mental, con vocación de servicio por una sanidad pública, democrática, progresista y de calidad, tuvo una larga y dilatada trayectoria profesional. Entre otras actividades, fue uno de los impulsores del proceso de reforma psiquiátrica de nuestro país, y en particular del proceso de “reconversión” del Instituto de Salud Mental de la Santa Creu y posteriormente como fundador y director del Centro de Día Dr. Pi i Molist, adscrito al Servicio de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau. Participó en diversas comisiones y grupos de trabajo relacionados con los Planes de Salud (mental) desde que la Generalitat asumió las competencias en Sanidad. Fue miembro activo de diversas sociedades científicas y profesionales como la Sociedad Española de Psicoanálisis o la Sección de psiquiatras del Col•legi Oficial de Metges de Barcelona.

En el ámbito local, en los últimos años, había presidido el Grupo de Salud del Consejo Municipal de Bienestar Social del Ayuntamiento de Barcelona. Desde 2005, ocupó la presidencia de la Fundación Congreso Catalán de Salud Mental, de la cual era miembro fundador. Desde esta organización, impulsó y lideró diferentes iniciativas en defensa y para la mejora de la salud mental en Cataluña.

En Pep Clusa, como hemos podido escuchar y compartir estos días, era un hombre bueno, generoso, afectuoso y que se hacía apreciar y querer. Profesionalment fue un compañero comprometido, crítico, combativo, entusiasta, persistente, defensor de los valores humanos universales y de la justicia social.

Entre otros escritos y palabras de recuerdo, estos días, hemos escuchado: “En Pep, era de esas personas que te ayudan a crecer...”, “representante de las mejores cualidades humanas...”, “compañero, maestro y ejemplo”, “una de las mejores personas que he conocido...” y podríamos seguir. ¡En Pep, era eso y mucho más!

En su ausencia, pero en la memoria de todos bien presente y con su ejemplo, seguiremos trabajando y luchando por todos y cada uno de sus proyectos y sus ideales.

Dondequiera que estés Pep, ¡un fuerte abrazo!

Víctor Martí i Carrasco
Director FCCSM