La colaboración de la Asociación Catalana de Juristas Demócratas con la FCCSM: una respuesta inesperada y fructífera llena de dignidad

 

– Han llamado desde una fundación de salud mental.

– Uy, uy, uy, ¿y qué quieren?

– Bueno, dicen que están muy preocupados por el tema de los refugiados que intentan llegar a Europa por el Mediterráneo, por los campos de refugiados…

– Sí, pero, ¿y por qué nos llamaban?.

– Me dicen que como están muy preocupados, quieren hacer algo.

Ah, muy bien, ¿y por qué nos llaman?.

—Yo tampoco lo entiendo, dicen que deberíamos hacer algo juntos.

– ¿Junts? ¿y cómo decías que se llamaban?.

– Lo tengo apuntado aquí Fundación de algo..., Fundación Congreso Catalán de Salud Mental.

– Vaya, qué nombre tan raro, ¿pero tú crees que son serios?

 

Así comenzó en 2016, una experiencia que nos sirvió a todos, a los refugiados sin duda, pero también fundamentalmente a todos nosotros, que crecimos y logramos abandonar, mientras duró el proyecto y la aventura, nuestro pequeño “refugio” o reducto mental, creado por las rigideces de nuestra respectiva profesión.

¿Qué podían querer de nosotros un grupo de psicólogos y psiquiatras? ¿Qué podía esperar de nosotros, tan preocupados por los asuntos legales hasta el punto de no encontrar tiempo para preocuparnos por los problemas de la mente, una gente dedicada a la mente y especialmente a los problemas de la mente?: Recuerdo que uno de nosotros dijo “ojo que quizás consigan que acabemos preocupándonos”.

Con cierta desconfianza, nos adentramos en una serie de reuniones con gente entrañable, humana y con ganas de movilizar la sensibilidad de la sociedad, cuando menos la de unos juristas a quienes nos parecía muy extraña esta colaboración entre ramas, no enfrentadas, pero sí alejadas permanentemente ante los problemas que afectan a nuestra sociedad. Nuestros colegas de la FCCSM lo tenían más claro, su dedicación diaria a los problemas de la mente, les permitía tener la paciencia para saber que, la colaboración entre diferentes ramas, visiones y sensibilidades, acabaría dando frutos. Sabían lo que hacían, o al menos lo podían intuir.

Realmente acertaron. Lograron que todos nos pusiéramos a trabajar, lograron que entre todos hiciéramos nacer un proyecto que, aprovechando los conocimientos, las aportaciones y las sensibilidades de cada una de las ramas de conocimiento que hasta ese momento vivían aisladas, pero sobre todo, aprovechando la unión de todo esto, fue un proyecto creativo que nos ayudó a enfrentar y comprender mejor la dureza de un fenómeno inhumano que, si existía y sigue existiendo, es precisamente porque lo tolera la sociedad de la que forman parte. Por este motivo primario, era y es tan importante tomar conciencia e implicarse, algo que no hubiéramos hecho solos.

Hay que decir que como consecuencia de la propuesta, las ganas y la empatía de la gente de la FCCSM, conseguimos, además de hacer varios actos y jornadas que sirvieron para la concienciación social, acabar haciendo una actuación de las más originales, creativas, interesantes y valiosas de las que se han hecho en los últimos años en el ámbito jurídico, y que consistió en plantear un recurso excepcional ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en el que se pedía la nulidad del informe Acuerdo entre la UE y Turquía que pretendía externalizar a Turquía el problema y el sufrimiento de los refugiados. Más allá del resultado del recurso, siempre difícil, la actuación fue de las más dignas que una sociedad podía hacer, frente a la indignidad de unos gobiernos incapaces de demostrar la mínima empatía con los más débiles. Siempre agradeceremos a la FCCSM, pero también echaremos de menos, lo que hicimos aquellos días.

Andrés Pérez Subirana
Presidente de la Asociación Catalana de Juristas Demócratas del 2012 al 2017