
Josep Vilajoana i Celaya Es psicólogo coach y psicoterapeuta. Tiene experiencia en drogodependencias, salud y envejecimiento. Es especialista en coaching para la salud y el bienestar y en conciliación de la vida profesional y personal. Además de estrenarse como presidente de la Fundación Congreso Catalán de Salud Mental, es vicepresidente segundo del Consejo General de la Psicología de España y miembro de la International Society for Coaching Psychology. Ha sido ocho años decano del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña.
A continuación nos ofrece su visión sobre la Fundación Congreso Catalán de Salud Mental.
– ¿Cuáles son los objetivos que se ha marcado la nueva Junta de la Fundación a corto y medio plazo? ¿Cómo plantean la nueva etapa que ahora comienza?
A corto plazo es importante mantener los proyectos que surgieron del último congreso, integrar la visión del sector infancia-adolescencia a partir del también último congreso en este sector y consolidar las relaciones con las administraciones a partir de propuestas asistenciales vinculadas al modelo comunitario.
A medio plazo hay que estar presentes en los espacios que se están creando en relación a la salud mental que incorporan a todos los agentes implicados. La nueva etapa, con un histórico tan consistente como tiene la Fundación, solo necesita revitalizar su espíritu de defensa de una atención a la Salud Mental digna, pluridisciplinar y ligada al bienestar de las personas; centrada en los protagonistas principales, cuidando el desgaste de los profesionales y favoreciendo la erradicación del estigma que rodea siempre las dificultades en salud mental.
– ¿A largo plazo? ¿Cómo se imaginan la Fundación al final de su mandato?
Tengo que hacer un esfuerzo para imaginar un final cuando apenas hemos empezado a trabajar como equipo. Pero sí me gustaría pensar que este periodo que comenzamos, que es continuidad de mucha tarea hecha y bien hecha, llevará a la Fundación a una posición respetada en el sector, reconocida en la sociedad y tan valorada por los profesionales jóvenes que se van incorporando a este ámbito que transformará la edad media de sus patronos y amigos.
– ¿Qué funciones tendrá el nuevo Consejo Consultivo? ¿Cuándo está previsto que se ponga en marcha?
El objetivo principal del Consejo Consultivo es no perder el conocimiento y la experiencia de personas relevantes que han formado parte del núcleo más ejecutivo de la Fundación, o de grupos de reflexión o acción que han finalizado su tarea y que en estos momentos disponen de tiempo para ayudar a la marcha de la Fundación sin una implicación intensa en las reuniones, actividades, etc. Podríamos decir que es el conjunto de seniors de quienes no podemos perder su experticia ni sus contactos en el mundo profesional, social y político.
– La Fundación tiene actualmente 6 grupos de trabajo y el Comité de Ética Asistencial, que funcionan con tempos y resultados diversos. ¿Tiene la nueva Junta alguna propuesta para potenciarlos o crear nuevos?
De hecho, habrá un momento de relevo entre grupos que concluyen su tarea y grupos que inician la preparación del próximo congreso o congresos. Será después del verano que empezaremos a trabajar de verdad para sincronizar proyectos.
Ciertamente, en cuanto al Comité de Ética Asistencial, sí que hemos empezado a pensar en una mayor visibilización de sus aportaciones y también en la manera de entrar en relación con diferentes iniciativas que, en cuanto a la ética, se mueven en nuestro país, en el conjunto del Estado y también a nivel internacional.
“Hoy en día casi nadie discute la importancia que tienen los factores sociales, económicos, urbanísticos, etc. en la aparición de malestares e incluso de patologías mentales.”
– ¿Cómo afrontarán la propuesta de la nueva Junta de abrir la Fundación a otros perfiles profesionales tangenciales a la asistencia de la salud mental? ¿Qué estrategias seguirán para hacer atractiva la Fundación a estos nuevos perfiles?
Este es un hito fundamental de la Fundación que en los últimos años, especialmente por la crudeza de la crisis, había quedado en un segundo plano. En la actualidad casi nadie discute la importancia que tienen los factores sociales, económicos, urbanísticos, etc. en la aparición de malestares e incluso de patologías mentales. Muchos profesionales de estos sectores, como por ejemplo la arquitectura, la economía y otros, ya trabajan incorporando consideraciones de salud, mental, psicológica, etc., en sus propuestas.
Por tanto, nos proponemos como entidad, contactar con personas y organizaciones que creen en esta orientación, principalmente a través de las conversaciones y los debates transversales. La Fundación tiene un atractivo incontestable: es una organización abierta, plural y sensible al malestar de las personas, ya sean profesionales o usuarios directos o indirectos de los servicios, especialmente de salud mental.
“La Fundación tiene un atractivo indiscutible: es una organización abierta, plural y sensible al malestar de las personas.”
– El acontecimiento más ambicioso que organiza la Fundación es, precisamente, el que le da el nombre: el Congreso Catalán de Salud Mental, que este año ha celebrado su sexta edición. Pero este congreso se lleva a cabo cada tres o cuatro años. Así pues, ¿cuáles serán las actividades estrella (de calendario) de la fundación en los próximos años?
Seguiremos en este caso la tradición: organizar actividades preparatorias para el próximo congreso, a partir de la definición de la temática, que en este momento no está aún fijada. Es probable que pese en la decisión la problemática de la continuidad de los servicios en función de la edad y las problemáticas de las personas. Tendremos que esperar un poco todavía para cerrar esta cuestión.
El próximo mes de noviembre, una vez más, pondremos la red a debate con la convocatoria de una Jornada sobre “Salud Mental y Comunidad: ¿qué intervenciones? ¿Qué modelos?”. Las orientaciones de todas las administraciones a la salud comunitaria, legitimadas técnicamente hace más de 30 años, deberían presidir realmente los servicios públicos.
La salud mental es seguramente uno de los tabúes sociales más arraigados en la sociedad actual. ¿Piensan que la Fundación puede contribuir a la lucha contra el estigma como ya hacen otras entidades? Si es así, ¿de qué manera?
Efectivamente, esta es una tarea prioritaria de la Fundación. Normalizar la salud mental sin disminuir los recursos y dando apoyo a todos los profesionales que operan en el sector. Y cuando digo todos, quiero decir todos y todas, sin exclusión de perfiles profesionales.
Cooperar en las iniciativas de otros, hacer públicas las estadísticas, favorecer las actividades que conllevan la normalización de la salud mental. De hecho, exige tener en cuenta la cuestión en todo momento, especialmente, por ejemplo, en los medios de comunicación y el diseño de las políticas públicas.
