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Josep Vilajoana i Celaya, doctor en psicología y psicoterapeuta, preside desde hace seis años la Fundación Congreso Catalán de Salud Mental. Con experiencia en drogodependencias, salud y envejecimiento, Vilajoana es especialista en coaching para la salud y el bienestar y en conciliación de la vida profesional y personal. Ha sido decano del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña y vicepresidente segundo del Consejo General de la Psicología de España y miembro de la International Society for Coaching Psychology.

A continuación nos ofrece su visión sobre estos seis años al frente de la Fundación.

¿Qué valoración hace de estos seis años como presidente de la Fundació Congrés Català de Salut Mental? ¿Qué rasgos destacaría de este periodo?

Han pasado seis años desde el inicio de mi presidencia en la Fundación Congreso Catalán de Salud Mental. La pandemia de covid ha sido un acontecimiento muy significativo de los últimos años, especialmente porque la salud mental de la población ha sufrido considerablemente. Pero también es cierto que en estos años hemos consolidado proyectos, hemos iniciado nuevos y hemos intentado actualizar la estructura y los canales de comunicación y presencia en la sociedad. Mi visión de la salud, y también de la salud mental, es muy amplia, ligada a muchos factores que, desde la Fundación, siempre hemos tenido y tenemos presentes. En este sentido, nuestra relación con plataformas y organizaciones ligadas a la defensa de la salud mental ha crecido. Estamos muy vinculados y muy próximos a estas organizaciones y, por lo tanto, en los proyectos que se ponen en marcha procuramos estar participativos. Esta sería una focalización mucho más centrada en los intereses de la Fundación.

¿Consideran que se han alcanzado los objetivos que, como Junta, se marcaron hace seis años?

Los objetivos que la Junta tenía en 2018 están plenamente vigentes. Unos objetivos como por ejemplo la idea de integrar la visión del sector infancia y adolescencia en el conjunto de la salud mental o el hecho de consolidar las relaciones con la administración pensando en un modelo comunitario está presente en el espíritu permanente de la Fundación con relación a la defensa de una atención de la salud mental digna, pluridisciplinar, ligada al bienestar de las personas, centrada en los protagonistas principales, cuidando a los profesionales y favoreciendo la erradicación del estigma que rodea siempre las dificultades en salud mental.

Durante estos años hemos avanzado en predisposiciones públicas por parte de las administraciones, pero no todavía al 100% en lo que respecta a los resultados efectivos. Algunos proyectos, sobre todo los más internos en cuanto a la organización desde el inicio de este mandato, han quedado parados porque las necesidades del colectivo han marcado nuestras acciones. En cambio, se han incorporado personas jóvenes que están en primera línea de diversos dispositivos y servicios, lo cual ha impulsado nuevas acciones y también importantes reflexiones sobre cómo orientar o dirigir nuestra fundación.

Seguimos muy interesados en incorporar nuevos perfiles profesionales, tanto en lo que respecta a los miembros patrocinadores de la Fundación como a las relaciones que podamos establecer con determinados proyectos. En este sentido, cabe mencionar un proyecto sobre urbanismo, vivienda y salud mental que hemos puesto en marcha este año, 2024. El proyecto tiene como objetivo reunir a diferentes actores implicados en el diseño de ciudades y espacios públicos, servicios, vivienda, etc. Todo ello está vinculado a la idea de la salud mental. Otro de los proyectos de enriquecimiento de la Fundación es el relacionado con la infancia y la adolescencia, vinculado a los problemas o dificultades a los que este colectivo puede enfrentarse actualmente. Dentro de este ámbito, cabe destacar la celebración periódica del Congreso Catalán de Salud Mental para Niños y Adolescentes, así como el Congreso de Adultos. Del mismo modo, destacaría la participación de la Fundación en todas las iniciativas que surgen, como conferencias, proyectos, etc. De hecho, tras el último Congreso sobre el mundo digital y la salud mental, se creó un observatorio sobre este tema dentro de la Fundación, que abarca todos los aspectos posibles y da prioridad a la población más joven.

Otro de los nuevos proyectos, aunque podríamos decir que el embrión lleva mucho tiempo creciendo, es el de la cultura, creatividad y salud mental.

Sobre este último proyecto, ¿cómo prevé la Fundación que la cultura y la creatividad puedan contribuir al fortalecimiento de la salud mental?

Estamos preparando, para 2025, un congreso sobre este tema que integre todos aquellos aspectos que nos parecen importantes de la cultura y de la creatividad ligada al arte, pero también a la creación de iniciativas respecto a la salud mental. Queremos abrir un espacio, que no acabará con la celebración del Congreso, sino que esperamos que continúe con una producción interesante de estas cuestiones. No queremos solo dar voz a los artistas vinculados a la red de salud mental, que es un tema histórico de la Fundación, sino que queremos dar un paso más allá y dar toda la importancia que merece un proyecto como este.

Queremos llegar a un público más joven que está empezando a ser relevante en las decisiones que se pueden tomar sobre la salud mental en su sentido más amplio.

Para terminar, ¿hay algún otro aspecto que deseen destacar de estos seis años de mandato?

Sí, quiero destacar dos aspectos más. Uno es el de la comunicación. Hemos hecho, y estamos haciendo, un esfuerzo para mejorar la comunicación de nuestras acciones, de nuestras reflexiones y de nuestras posiciones. Las redes sociales son hoy en día uno de los vehículos más factibles de comunicación y, por lo tanto, consideramos necesario hacer este esfuerzo. No estamos inventando cosas, sino intentando que lo que hacemos se vea mucho más y llegue a donde tiene que llegar. Y otro objetivo, ligado a este tema, es precisamente llegar a un público más joven que empieza a ser relevante en las decisiones que se pueden tomar en los dispositivos de salud mental en su sentido más amplio. Es decir, salud en general, servicios sociales, salud mental, educación, etc.

Finalmente, otro tema clave, liderado por nuestro Comité de Ética Asistencial, pero que atraviesa transversalmente a todo el Patronato de la Fundación, es el de la ética y los derechos humanos, en especial el de las personas afectadas por dificultades en salud mental. Pensamos que este capítulo, que ya existía en la Fundación, está creciendo y merece que le demos una visión con más potencia y más presencia en determinadas situaciones que se plantean hoy en día en la asistencia y en la atención a las personas. Por lo tanto, estos serían los puntos de actualización de nuestro trabajo como Junta y como Fundación.