
EL PACTO NACIONAL POR LA SALUD MENTAL: OPORTUNIDAD Y RETOS
La crisis de la pandemia no hizo más que acentuar y agravar los sufrimientos y malestares de la población y también las carencias del propio sistema de atención, vertebrado principalmente por el sistema sanitario público. Así, el incremento de las llamadas patologías y trastornos mentales y las cifras alarmantes recogidas sobre los suicidios, entre otros, puso en guardia al Gobierno, que impulsó una iniciativa específica para hacer frente a una realidad que cada vez afecta a un mayor número y sectores de la población de Cataluña.
El Pacto Nacional de Salud Mental (PN) nació pues (DOC del 21 de noviembre de 2021) expresando la pretensión de hacer un planteamiento a medio y largo plazo que consolidara la puesta en marcha de las actuaciones a realizar en el campo que nos ocupa. Se trató, en un primer y amplio momento, de hacer una prospección del estado de la cuestión, una radiografía extensa de toda la información que interviene, desde los fríos datos cuantitativos y de resultados, hasta una presencia y diálogo con los servicios y agentes que intervienen.
Este procedimiento, probablemente el más exhaustivo realizado en el país, aportó aire fresco tanto para los profesionales, que creyeron poder canalizar los problemas de gestión y falta de recursos, como para los usuarios, que vieron una oportunidad de reivindicar voz y derechos, vulnerados durante décadas. La dirección del Plan se reunió con casi todos los actores implicados, independientemente de su enfoque, asistiendo a inauguraciones o clausuras de jornadas y otros actos..
Esto incluyó no solo dispositivos sanitarios sino también otros vinculados con las tareas de promoción y consolidación de la salud mental en nuestro país (educación, servicios sociales, justicia, trabajo…). El propósito de esta visión extensa y minuciosa era, finalmente, elevar propuestas razonadas y con jerarquía de prioridades al legislativo., para que el Parlament de Catalunya aprobara y consolidara propuestas concretas al Gobierno, en beneficio de la salud mental de la población. Este trabajo realizado incluyó un acuerdo de formación de los Derechos de Calidad (QR) -siguiendo las directrices de los informes de los Relatores de la ONU en relación con los derechos de los pacientes y la correspondiente reestructuración de la organización de los servicios- con las entidades proveedoras. Tarea divulgativa de primer orden que habrá servido, como mínimo, para que el campo de los Derechos de los pacientes forme parte de la realidad a tratar por parte de los servicios y de los propios profesionales. Ha sido en la parte de la elaboración de las conclusiones del PN que hemos observado con preocupación y asombro cómo algunos de los principales proveedores de servicios los responsables y agentes de la falta de avances en la aplicación sin paliativos de los derechos de los pacientes y de las reformas asistenciales estructurales que ello conlleva —de acuerdo con las mencionadas directrices QR de la ONU— han sido al mismo tiempo quienes han tenido protagonismo significativo en su elaboración.
Por todas estas razones es necesario, una vez más, recordar y tener presente que la incorporación deLos derechos del paciente no son negociables, No existe ninguna justificación válida en el incumplimiento de las directrices necesarias para preservar su prioridad.
Finalmente un primer borrador de estas conclusiones ha visto la luz; texto largo, detallado y laborioso, con unas primeras medidas significativas, pero que obvian, o quizás sustituyen efectuar acciones de manera directa y clara respecto a puntos ampliamente detallados ya desde hace demasiado tiempo.
El Comité de Ética Asistencial adscrito a la Fundació Congrés Català de Salut Mental, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, quiere recordar, una vez más, que hay grandes temas de alcance estructural que determinarán “en cascada” las acciones a realizar, y sin los cuales se puede caer demasiado fácilmente en no afrontar -cortina de humo- cuestiones candentes que requieren una mejora clara e inmediata. Como son:
-
Situar los derechos de los pacientes (¡personas!) en el centro de cualquier intervención encaminada a mejorar el estado de su salud: eliminar o reducir a porcentajes irrisorios de manera progresiva pero ineluctable las contenciones mecánicas, el aislamiento no pactado o consentido, los ingresos involuntarios, los tratamientos forzados).
-
Normalizar divulgación e implementación de terapias alternativas al modelo biomédico uso común, según el informe del relator de la ONU, favoreciendo su libre elección según la voluntad de la persona atendida.
-
En consecuencia, incrementar y adaptar los recursos asistenciales al enfoque comunitario correspondiente. Desmedicalizar progresivamente la atención a los trastornos mentales en beneficio de terapéuticas alternativas validadas desde la propia OMSDiálogo Abierto y otros…).
-
Asegurar la participación activa de los afectados y sus familias tanto en los tratamientos, como en la organización y gestión de los servicios de atención en salud mental.
-
Validar y generalizar la implementación de las voluntades anticipadas de los afectados, sin que las dificultades específicas en salud mental supongan un recorte..
Los objetivos son efectivamente ambiciosos, pero recordemos que el Estado español suscribió en 2006 la Convención de los derechos de las personas con discapacidad de la ONU. Además, en diversas ocasiones los Relatores de la ONU/OMS han dado indicaciones sobre la materia de manera inequívoca. Llevamos, pues muchos años de retraso, mucho sufrimiento derivado de una asistencia sostenida en planteamientos ineficaces yo obsoleto incumpliendo los compromisos adquiridos, y que se añade al propio sufrimiento de los trastornos de la salud mental.
Existe una responsabilidad compartida y proporcional: los proveedores de servicios ya no pueden dejar de pensar en el cambio de paradigma según las directrices de la ONU, y por su parte, los Gobiernos, del color que siga, tampoc haurien de renunciar a pactar amb els proveïdors de serveis uns terminis per a poner en marcha acciones concretas que hagan efectivo el deseado y esperado cambio y mejora la atención de la Salud Mental en nuestro país.
10 de octubre de 2024
COMITÉ DE ÉTICA ASISTENCIAL:
Joan Badia, Esther Francisco, Montserrat Hierro, Jordi Marfà, Judith Martin, Asunción Pié, Alicia Roig, Mercedes Serrano, Silvia Ventura, Fernando Vidal y Edgar Vinyals.
Descargar el comunicar
